El séptimo milagro registrado en el Evangelio de Juan —la resurrección de Lázaro— marca un punto de inflexión conocido como “el comienzo de la hora”. Este evento no solo demostró el poder de Jesús sobre la muerte, sino que también actuó como un catalizador que reveló la verdadera condición del corazón de quienes lo presenciaron.
A continuación, exploramos las tres reacciones principales que producen las obras de Jesús en las personas:
1. Provocan Fe: Ver para Creer y Conocer
La reacción más esperada ante un milagro es la fe. Muchos de los judíos que fueron a consolar a María y Marta terminaron encontrándose con el Mesías [10:09].
- Cambio de agenda: Dios a menudo usa situaciones de dolor para revelarse. Estas personas buscaban consolar a alguien y terminaron siendo consoladas por la esperanza eterna de la resurrección [11:35].
- Propósito de las obras: Las obras de Jesús no son magia; son señales que prueban que fue enviado por el Padre para que creamos en Él [07:59]. La pregunta hoy es: ¿Son las obras que has visto en tu vida suficientes para que confíes plenamente en Él? [19:05].
2. Incomodan al Egoísta: El Conflicto con el “Yo”
No todos reaccionan con fe. Para otros, las obras de Jesús representan una amenaza a su estatus, comodidad o intereses personales. En el pasaje, los fariseos y saduceos se preocuparon más por su posición política y el riesgo de que los romanos les quitaran su lugar que por la realidad del milagro [21:46].
- La trágica ironía: El concilio decidió que era mejor que un hombre muriera por la nación (Jesús) para no perder su estatus. Irónicamente, años después perdieron todo por no reconocer al Mesías [22:23].
- Incomodidad moderna: Las obras de Jesús siguen incomodando hoy porque nos llaman a ordenar nuestra ética, nuestros negocios y nuestras familias. El egoísmo se resiste a que Jesús “mueva las reglas” de nuestro estilo de vida [29:01].
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3. Inspiran una Prudente Valentía: El Tiempo de Dios
Jesús, al saber que planeaban matarlo, no actuó con temeridad imprudente, sino con una “prudente valentía” [38:30]. Se retiró a Efraín para esperar el momento exacto determinado por el Padre [40:28].
- Valentía vs. Imprudencia: Jesús estaba dispuesto a entregar su vida, pero no a malgastarla antes de tiempo. La verdadera valentía cristiana no se mueve por presión social o retos de otros (“a que no es capaz”), sino por la dirección de Dios [43:21].
- El tiempo correcto: Debemos aprender a movernos en los tiempos del Padre, siendo valientes para tomar decisiones, pero prudentes para no forzar procesos que Dios aún no ha autorizado [44:04].
Reflexión Final
Las obras de Jesús siempre dejan un eco. Al evaluar tu vida hoy:
- ¿Puedes identificar lo que Jesús ha hecho por ti este año? [45:22].
- ¿Esas obras están produciendo fe, o te están incomodando porque te llaman a salir de tu zona de confort? [45:30].
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